TRANVÍA
Sé que me temes
porque mi alma no escatima esfuerzos
y bien puede valerse
de la timidez de una ardilla
para robarte unas sonrisas
como nueces o avellanas,
o bien puede volverse
un animal de acero
con caldera, ruedas y humo
y un grito constante y furibundo que se acerca
y un par de rieles
que se imantan a tu cuerpo
y un túnel de luz
que oculta la bestia negra
de mi cuerpo que se acerca
y el inminente encuentro
con la noche
y el adiós abrazada a mi pecho
que por fin te arrolla
y te arrastra
y tu carne
y tu espíritu
y tus huesos
yacen olvidados a un lado del camino.
1 comentarios:
El olvido puede pretender desaparecer lo que es, pero este no cesa de existir en tanto huella de un ocultamiento. El Yo puede, por medio del talento, afirmarse y prevalecer.
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